Subscribe:

sábado, 26 de noviembre de 2016

MI VIDA ENTRE LIBROS: Reseña Te encontré en el desván de Miguel Ángel Za...

MI VIDA ENTRE LIBROS: Reseña Te encontré en el desván de Miguel Ángel Za...: ¡Hola, libreros! Siento el vaivén en el ritmo de publicación pero los fallos técnicos están haciendo que todo vaya más lento. No hay na...

jueves, 24 de noviembre de 2016

Entre montones de libros: Te encontré en el desván. Miguel Ángel Zambrano

Entre montones de libros: Te encontré en el desván. Miguel Ángel Zambrano:      "-Niña, ¿qué estás haciendo, qué llevas ahí escondido? -me preguntó el abuelo Miguel, al sentirme pasar de manera silenciosa a ...

domingo, 16 de octubre de 2016

Reseña del blog "En un mundo de sueños"

Una buena reseña de mi novela.http://enunmundodesuenosfani.blogspot.com.es/2016/10/resena-te-encontre-en-el-desvan.html

Reseña del blog Rumbo a lo desconocido.

Hay reseñas que dejan boquiabierto, sin palabras, y ésta es una de ellas
.http://papillons-dans-le-ciel-bleu.blogspot.com.es/2016/10/resena-te-encontre-en-el-desvan-miguel.html

domingo, 9 de octubre de 2016

TE ENCONTRÉ EN EL DESVÁN

Hacía bastante tiempo que no escribía nada en mi blog, el blog de Zambrano. Cuando entras en una vorágine como la de auto-editar un libro como "Te encontré en el desván", con todo lo que ello supone, te deja poco tiempo para pocas cosas más. Y más aún si entremedias te encuentras escribiendo el que será, o no, quién sabe, tu segunda novela.
Hoy he decidido hacer una pequeña entrada para dar a conocer una reseña que me dejó bastante impactado. La leí en el blog de "chica sombra" y quiero compartirla con todo el mundo.
Aquí va, espero que os guste.
http://www.chica-sombra.com/2016/09/te-encontre-en-el-desvan.html
http://www.chica-sombra.com/2016/09/te-encontre-en-el-desvan.html

martes, 24 de mayo de 2016

ENSOÑACIONES

M´encontraba arrecohtao sobre la enorme jhiguera que noh acobijhó a mí, a mi señora ehposa, y a nuehtroh cuatro hijhoh. No era ehcapah aquella noche de pegá ni siquiera un ojho. Miraba a mi mujhé de reojho, un rato sí y otro tamién. S´había arrellanao entre loh surcoh que formaba la tierra d´aquel barbecho. Tumbaos sobre su regaso, loh doh hijhoh mah pequeñoh. Pegaba unoh ronquioh que ehpantaban a to bicho viviente que s´atreviera a pasah p´allí. No se ehcuchaba el croar de lah ranah de la rivera sercana, lah chicharrah habían dejhao su ensordesedoh canto pa mejhon ocasión. Loh otroh doh, loh mah mayoreh, utilisaron la pansa del burranquillo pardo a modo de armuada.
                ¡Qué bicho mah güeno, no se cohcaba pa na, pa na!
                M´alevanté del suelo con mucho ehfuerso. Saqué la pitillera del bolsillo de la raída camisola. De su coló blanco no queaba ya ni una mijhina de tela. La abrí y cogí el último sigarrino que me quedaba. Lo ensendí  con mucho cuidao, no era cuestión de desperdisiah loh mihtoh y loh nesesitaba pa jhasé candela. Aunque a desí  verdá, no se meneaba ni una fronsia de viento por aquel parajhe.
                ¡Qué ohcura ehtaba la noche!
                ¡Qué duro ehtaba el troncón!
                ¡Cuánto mieo por mih niñoh!
                Poco a poco, como con mieo, m´aserqué a onde  dormían loh mah mayoreh. El burranco y loh doh niñoh alevantaron la morra al sentí el sonío de loh terroneh de barro ehtripándose bajho mih pieh. Me miraron con loh ojhoh entreserraoh y se volvieron a arrellaná sobre el burro. El animá se queó un rato mah observándome con esoh doh grandeh ojhoh, como loh de loh buhoh. Paresía que pretendía desime que to iba bien.
                Volví sobre mih propiah pisah jhata el lugá onde dejhé roncando a mi mujhé. M´agaché pa asina podé vé a loh chiquinoh mah de serca. Flacoh del to y demacraoh, pero paresían seguí rehpirando. Le di una última calá al sigarrino y lo dejhé caé al suelo. Lo apagué dándole un jhuerte pisotón.
                Ehtaba reventao aquella noche. M´aserqué al troncón de la jhiguera a poquito a poco y me dejhé caé sobre él. Caí reondo.
                Loh primeroh rayoh del sol cayendo sobre mih ojhoh como si jhueran puñaleh, me dispertaron. Parpadeé doh o treh veseh, hahta que pude vé con algo mah de clariá. Un jhuehte ehcalofrío recorrió mi ehpinaso d´arriba abajo. Ahí seguían toh elloh, en pie, dihpuehtoh a acompañame en mi viajhe a ninguna parte. Me miraban como sonriyendo, hahta el burro paresía jhaselo. Mi mujhé me saludaba con la mano.
                ¡Qué guapa que ehtaba a la claridah del día!
                ¡Qué percudioh loh chiquinoh!
                ¡Cuánta jhambre leh había tocao de pasá a loh pobreh mioh!
                ¿Por qué, Señó?
                ¿Por qué me dejhahte a mí pal último?
                ¡Llévame ya con elloh, no me hagah mah de padesé!



lunes, 15 de junio de 2015

ANSIEDAD


                De este modo avanza, con una celeridad vertiginosa, el monótono transcurrir de los días tachados en el almanaque. La rutina diaria se debería prestar a convertirse en la rienda que mitigara su marcha, mas el tiempo camina, impertérrito.

             El gélido viento que corta mi ajado rostro en las mañanas de invierno. La flama abrasadora de la canícula que me ahoga en cada bocanada. Parto, jornada a jornada, para exprimirle a esos terrones de barro que se desmoronan bajo mis pisadas como azucarillos en el café, cada gota de sudor de mi plisada frente. La cosecha florece una campaña tras otra. La observo abrirse camino de manera lenta, casi imperceptible, de la misma forma en que mis hijos, en un suspiro y sin apenas ser consciente de ello, se me han hecho mayores. Mis tierras, al igual que mi hogar, se  convertirán, de manera inexorable, en un despejado barbecho del que brotarán nuevas semillas.


            Un nuevo ciclo se encamina, acarreando consigo una etapa de renacidas esperanzas y plagada de incertidumbres. Con la única certeza de que al regresar un nuevo amanecer, todos continuarán allí, labrando sus propios caminos. Sometido al sempiterno recelo, que en todo momento me acompañará, de cuestionarme si les habré mostrado de manera correcta el modo de hacerlo. Eternamente, con la bandera de la felicidad izada a media asta.