Subscribe:

martes, 27 de febrero de 2018

Los Viajes de Colibrí: Reseña: Te encontré en el Desván

Los Viajes de Colibrí: Reseña: Te encontré en el Desván: Titulo: Te encontré en el Desván Autor: Miguel Ángel Zambrano García Género: Novela Contemporánea Nº Paginas: 212 Editorial: Editor...

sábado, 13 de mayo de 2017

ME PEDISTE UNA POESÍA

ME PEDISTE UNA POESÍA.
Pues no es cosa tan sencilla,
Esta de escribir un cuento,
Un relato, una poesía.

Tú me pides que lo intente:
Piensa en ello, por favor
Dale vueltas a la idea,
Que para eso, eres escritor.

Por esa causa te lo pido
Que con poco más de razones
Conseguiste escribir un libro.

Delante de ti, un folio en blanco,
Y donde otros no ven nada
Tú, con una gran sencillez,
Que a veces resulta pasmosa,
Lo ves lleno de colores;
De palabras; de sentimientos;
Hasta incluso de emociones.

Pues no es cosa tan sencilla
Esta de escribir un cuento,
Un relato, una poesía.

Es cuestión de esperar
De saber aprovechar el momento,
Sí, ese en el que la inspiración viene
Con un lápiz en la mano
O con un bolígrafo,
Con un trocito de papel,
O en la palma de la mano
O por qué no, en una pared en blanco.

Y cerrar los ojos,
Y dejarse llevar,
Que las musas hagan su trabajo,
Y pintar de colores

Lo que antes era blanco.

"Te encontré en el desván", en Madrid.

 

Los pasados días 27, 28 y 29 de abril de 2017 tuve la gran oportunidad y el orgullo de presentar mi novela en distintos lugares de la capital de España, en Madrid.

PRESENTACIÓN EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL DEL POZO DEL TÍO RAIMUNDO (VALLECAS)

          El jueves día 27 de abril, a las 19:00 horas, tuvo lugar la primera de las tres presentaciones. En concreto, fue en la sala polivalente de la biblioteca municipal del Pozo del Tío Raimundo.
         Tuve el honor de poder estar acompañado por mi "agenta", Tamara López, creadora de la web cultural Chica Sombra http://www.chica-sombra.com/ que se desplazó desde Valencia para presentar el acto, y como no, también para conocernos en persona y echar el día por Madrid. Además, tuve la suerte de conocer a su novio, Edu, un santo varón y todo un crack. En la mesa preparada la ocasión estuvo Eleuterio, "Lute" para los amigos, bibliotecario y extremeño también, que se encargó de organizarlo todo para que no nos faltara de nada y de dar inicio al acto. Pude comprobar de cerca la emoción que sintió porque "nunca había visto esta sala tan llena de gente, espero que tu próximo libro también lo presentes en este lugar y me traigas a tanta gente", estas fueron sus palabras tras comprobar que no disponían de sillas para tanta gente, y que más de uno y de dos se tuvieron que quedar de pie.
         He de reconocer que la mayoría de los asistentes eran familiares míos (prácticamente toda mi familia vive en Madrid) aunque también había bastante gente de la biblioteca, del barrio, escritores como David J. Skinner, Óscar Lamela, autor gaditano afincado en Leganés, que al día siguiente también me acompañó en la presentación en el Parque del Buen Retiro.
        Fue una presentación muy bonita y emotiva, ya que no suele ocurrir en muchas presentaciones encontrarte con que la mayoría de personajes de un libro estén presentes en el acto. Al final se convirtió en un a tertulia amena y familiar en la que casi todos dieron su opinión.
        También he de decir que fue todo un éxito, en cuanto a ventas de la novela se refiere.

 PRESENTACIÓN EN LA BIBLIOTECA EUGENIO TRÍAS (CASA DE FIERAS) EN EL EMBLEMÁTICO PARQUE DEL BUEN RETIRO.

Al día siguiente, viernes 28 de abril y a la misma hora, tuvo lugar la presentación en el Parque del Retiro, lugar emblemático de Madrid, en el que nunca hubiera imaginado visitar para presentar un libro mío. Al aproximarme al lugar, caminando por aquel inmenso parque, cargado con mis libros e ilusiones, ya me comenzaron a temblar las piernas al pensar que yo iba a ocupar el sitio en el que algún escritor ídolo mío, había presentado sus obras.
        Estuve acompañado por el autor Óscar Lamela, que se encargo de iniciar la presentación, en una de las salas que la inmensa y moderna biblioteca tiene habilitadas para tal fin. Acudió menos público que en Vallecas, pero hubo alguna que otra sorpresa muy agradable entre los asistentes. Me encontré con una paisana de Fuente Del Maestre que reside en la capital, que traía su ejemplar debajo del brazo que había adquirido en uno de sus viajes al pueblo. Le hizo mucha ilusión que se lo firmara y dedicara, y a mí también, claro. Pude conocer en persona a Patricia Darriba, una madrileña a la que conocí a través de un grupo de facebook y que ya me había avisado de su asistencia, "Algo más que lecturas" se llama y es mi grupo preferido. Pilar Camo es otra "algomasera" una maña que conocí en el mencionado grupo. Me hizo creer que no iba a poder asistir porque tenía que trabajar, y tan grande fue mi sorpresa al verla entrar por las puertas una vez que ya había comenzado el acto, que no pude resistirme y me levanté de la mesa en cuanto pude para darle un fuerte abrazo y un beso, eso sí, con lágrimas en los ojos.


                   PRESENTACIÓN EN LA CASA DE EXTREMADURA DE LEGANÉS.

El sábado, día 28 de abril a las 20.30 horas, fue la presentación de mi novela "Te encontré en el desván", en la Casa de Extremadura de Leganés. Abrió el acto mi acompañante, Jesús Fersán, de Leganés, y miembro de la casa de Extremadura, además de ser el autor de la Saga Sangre, una trilogía que espero que le haga triunfar en este complicado mundo de las letras.
La asistencia no fue todo lo buena que esperábamos, pero es que coincidía que el grupo de coros y bailes se había desplazado para una actuación y con un macro-puente en Madrid. Aún así, tampoco estuvo mal y también hubo alguna que otra sorpresa.
Nada más llegar, nos encontramos con una tía de mi señora que tendrá unos 90 años, residente en Leganés, a la que habían llevado a vernos para asistir a la presentación. Al entrar en la Casa de Extremadura pude ver una cara que me resultó bastante familiar. Se trataba de Fernanda Ramírez, una lectora paisana mía, que lleva viviendo en Madrid unos 40 años. Estuvimos hablando un rato, casi como si nos conociéramos de toda la vida, y haciéndonos alguna que otra fotografía momentos antes de que diera comienzo la presentación.
Ésta puede que sea la que cierre el ciclo de presentaciones iniciado hace ahora algo más de un año, el día 6 de mayo en Fuente Del Maestre, pasando por Zafra, La Garrovilla, Monesterio, Villanueva de la Serena, Almendralejo, Valencia del Ventoso, y que no podía acabar en otro sitio mejor que en Leganés, lugar en el que mi abuelo, protagonista de mi novela y escrito en su memoria, pasó gran parte de sus días.

Muchas gracias a todos.


sábado, 11 de febrero de 2017

PRESENTACIÓN EN VILLANUEVA DE LA SERENA (BADAJOZ)

http://www.villanuevadelaserena.es/actualidad-noticias-y-eventos/item/presentado-te-encontre-en-el-desvan-un-libro-que-recorre-la-vida-de-un-hombre-humilde.html

viernes, 10 de febrero de 2017

Presentación de "Te encontré en el desván", libro del extremeño Miguel Á...

miércoles, 25 de enero de 2017

Primer capítulo "Te encontré en el desván"



                        Capítulo 1
—Niña, ¿qué estás haciendo, qué llevas ahí escondido? —me preguntó
el abuelo Miguel, al sentirme pasar de manera silenciosa a sus
espaldas. Mi abuelo se encontraba acomodado en su sillón orejero de eskay de color verde botella, al calor del brasero en su pequeño y acogedor salón. Entre sus
arrugadas y temblorosas manos sostenía las páginas de un libro. Era un ejemplar titulado “Duende-Extremeño-Andaluz del Habla en Fuente Del Maestre” que trataba de las tradiciones y peculiaridades del acento fontanés, algo parecido a un dialecto.
—Hola abuelo —dije bajando la mirada al sentirme descubierta
con el viejo cuaderno —. No es nada. Estaba en el desván buscando algo para jugar y encontré una caja repleta de ellos. ¿Puedo coger uno? —le pregunté mientras buscaba con la mirada ansiosa su aprobación.
—A ver, Azucena, déjame verlo.
Lo tomó entre sus manos y lo abrió. Comenzó a hojearlo y a su
memoria parecieron volver recuerdos ya muy lejanos. Era su letra.
Su caligrafía casi ininteligible estaba delante de él. Lo cerró y lo acarició con suavidad, con la mirada perdida en el infinito. Sólo mi gesto, cogiéndole de la mano, hizo que volviera al presente.
—Abuelo, ¿qué te pasa, te encuentras bien? –pregunté con preocupación.
A pesar de mis escasos nueve años, enseguida me di cuenta de
que aquello que había encontrado para jugar, no podían ser unos
simples cuadernos.
—¿Estás bien? —le volví a preguntar.
—¿Eh? Sí, sí, estoy bien —me dijo mostrando una cálida sonrisa.
Mi abuelo no se encontraba, ni mucho menos, en su mejor momento.
Daba la sensación de encontrarse viejo y enfermo. Ya no era
aquel torbellino capaz de aguantar de pie doce horas diarias en el taller acompañando a mi padre, además de saber soportar con filosofía sus continuas regañinas. Por otra parte, en los últimos meses los recuerdos parecían desaparecer de su cabeza con la misma facilidad que el mar borra las huellas de los paseos por su orilla.
Su deteriorada salud no le impedía mantener un aspecto elegante
y aseado. Mantenía todo su cabello, aunque el color oscuro de antaño había dejado paso a un tono de pelo encanecido. Siempre iba bien peinado y con la barba recién afeitada. Sus ojos marrones de mirada alegre y vivaracha iban dejando paso sin remedio a una mirada triste, profunda y perdida. Tenía unas grandes orejas, una afilada nariz y la cara surcada de arrugas que pronunciaban su sonrisa perenne. Lucía un pantalón de sastre y una camisa, siempre acompañada de una corbata. Cada vez que salía de casa, vestía una americana a juego, aunque fuera nada más que para ir a los recados que le mandaba su señora.
No tendría yo más de dos años cuando los abuelos regresaron a
su pueblo, a Fuente Del Maestre. Era un pueblo no muy grande, pero tampoco demasiado pequeño, situado al sur de la provincia de Badajoz. Se habían visto obligados a salir de allí muchos años atrás, en plena posguerra. Su intención era buscar un trabajo que les permitiera poder comer a él, a su mujer y a sus numerosos hijos. Pude averiguar, gracias a que mi padre me lo contó, que los abuelos habían vendido el piso que tenían en Madrid y que de manera definitiva se habían vuelto a vivir a La Fuente. Mi abuela Herminia nació en un pequeño pueblo que en la actualidad contará con poco más de mil
doscientos habitantes llamado Feria; una preciosa y cercana localidad situada al abrigo de la ladera de una escarpada y tortuosa serranía, cuyas empinadas cuestas constituían todo un sello de identidad. Estaba coronado por un imponente y recién restaurado castillo desde el que se podía divisar en un día claro, la práctica totalidad de la comarca.
A pesar de ello, la abuela había pasado gran parte de su niñez
y juventud en La Fuente. Siempre fue una mujer guapa y elegante.
Tenía los ojos claros y el cabello teñido de rubio. ¡Cómo me gustaban sus rosquillas fritas con azúcar!
Mi padre era el segundo de sus hijos y el mayor de los varones.
Había regresado al pueblo que le vio nacer hacía ya unos veinte años. Montó un pequeño negocio de carpintería y consiguió que poco a poco su nombre y su forma de trabajar fueran conocidos en todo el pueblo y del que, gracias a Dios, seguíamos viviendo. Era un hombre muy trabajador. Salía de casa por la mañana temprano; volvía a la hora de comer y ya no regresaba, la mayoría de los días, hasta el anochecer.
Mis tres hermanos varones eran bastante más mayores que yo.
Ellos tenían cada uno su trabajo: los dos primeros con nuestro padre en el taller y el tercero decidió que su futuro estaba con los albañiles.
Yo era la única nieta que los abuelos tenían en el pueblo. Les encantaba ir a recogerme a la salida del colegio, algo que hacían la mayoría de los días, por lo que pasaba largas horas con ellos.
—Azu, acércate. Vamos a sentarnos –me tomó en brazos con alguna dificultad y me acomodó en sus rodillas —. ¿Quieres saber qué son esos cuadernos? —me preguntó.
Moví la cabeza asintiendo.
—En estos cuadernos está gran parte de mi historia, lo más importante de lo que he podido recordar. ¿Quieres que los leamos juntos? Cada día podemos leer un trocito y de esa manera descubrirás algo más de la historia de tus abuelos y a mí me vendrá bien para refrescar un poco mi memoria. ¿Te parece bien?
No estaba yo muy convencida de hacer lo que me proponía el
abuelo pero, tras unos instantes de duda, acepté la proposición pensando en que podría tratarse de algo divertido. Nos encaminamos cogidos de la mano hacia la incómoda y estrecha escalera de caracol que subía al desván. Las encaladas paredes del amplio pasillo estaban repletas de marcos plateados con las fotos de sus hijos y de sus nietos.
Algunas eran en blanco y negro (las de los hijos mayores) y el
resto en color. Me encantaba pasear la mirada por aquellos antiguos retratos. Lo que más llamaba mi atención era comprobar cómo iban cambiando las modas con el transcurrir de los años. Aquellos anticuados vestidos de novia cargados de pedrería y de florituras; esos extravagantes adornos que llevaban enganchados en el recogido de sus cabellos, se podría decir que sujetos casi de forma mágica; los oscuros y sobrios trajes de novio, con la seriedad y solemnidad que reflejaban los jóvenes rostros de mis tíos; los curiosos peinados de mis tías que se me asemejaban a una escarola; esos zapatos de inmensas plataformas me hacían reír a carcajadas con el simple hecho de imaginarme con ellos puestos. Siete hijos son los que tuvieron mis abuelos, cinco de ellos varones y dos hembras. Todos ellos estaban ya casados y con hijos. Sobre la tapa de mármol blanco del bonito aparador de pino barnizado en color nogal, se podían ver gran cantidad de marcos plateados con las fotos de comunión de la mayoría
de sus nietos. En poco tiempo se verían obligados a buscar un
pequeño espacio para poner la foto de mi primera comunión, ya que me quedaban escasos meses para hacerla. Me solté de su mano y en dos saltos me encaramé en lo alto de la escalera. Al abuelo le costó bastante más trabajo, su avanzada edad iba pesando en sus maltrechas piernas. Una vez arriba, le indiqué el lugar exacto en el que había encontrado la caja con los cuadernos. La abuela ya no solía subir muy
a menudo por el desván y el desorden y el polvo saltaban cada vez más a la vista. Padecía de unos problemas pulmonares que le impedían limpiar y ordenar el desván con la frecuencia que a ella le hubiera gustado. Aquel sitio se había convertido en el trastero de la casa y donde yo había encontrado mi lugar preferido para jugar. De vez en cuando, venía una compañera de clase a acompañarme en los juegos y las horas se nos pasaban en un suspiro.
Acercamos un par de viejos y polvorientos taburetes junto al rincón en el que se encontraba la caja de los cuadernos. Apartamos el polvo del asiento con un soplido y nos sentamos. Comenzamos a sacar uno a uno cada cuaderno. Era una caja de cartón duro de color beige con rayas marrones horizontales y con dos asas plateadas en los extremos. La abrí y apoyé la tapa contra la pared con mucho cuidado. El paso de los años iba haciendo mella en ellos. Las páginas, que una vez fueron de un blanco inmaculado, comenzaban a amarillear y en las esquinas de las tapas se podía ver con claridad cierto desgaste. Una nube de polvo envolvía el pálido haz de luz proyectada por la bombilla que pendía de los agrietados maderos del techo, impidiéndonos
una buena visión.
—¡Abuelo, aquí, en esta esquina del cuaderno parece que hay un
número! —en mi cara se reflejaba la sorpresa y la alegría por el descubrimiento que acababa de realizar—. Creo que es el doce, míralo tú que yo no lo entiendo bien.
—Sí, recuerdo que los fui numerando. Miraremos en todos los
cuadernos y los iremos colocando en orden, así nos resultará más
fácil —el abuelo Miguel parecía haber rejuvenecido bastantes años en aquellos momentos, ante el entusiasmo que yo demostraba—.Creo recordar que había unos veinte cuadernos, iremos amontonándolos en orden sobre esta mesa.
—¿Cuándo escribiste todo esto, abuelo?

No podía salir de mi asombro. Abrí al azar las páginas de una de
aquellas libretas y a duras penas podía leer alguna que otra palabra, no lograba entender aquella extraña caligrafía.
—Todo esto lo empecé a escribir cuando dejé de trabajar, tras mi
jubilación. Tardé en hacerlo varios años. Parece que estás muy interesada, ¿no? —sus ojos cansados reflejaban una sonrisa, al fin parecía haber encontrado a alguien interesado en su historia, aunque fuera su nieta pequeña —. Aún sigo escribiendo. Antes de acostarme, cojo mi libreta y anoto lo que va pasando, día a día, aunque ya las cosas que escribo no son tan emocionantes ni divertidas como cuando me puse a escribir todo esto.
—Ya tenemos todos los cuadernos en orden. Será mejor que bajemos al comedor que hay más luz. Me llevo el número uno, abuelo —dije sonriendo.
Salí corriendo escaleras abajo, y en un santiamén, estaba sentada
en la mecedora situada al lado de la mesa del comedor, con el cuaderno entre las manos. El abuelo siguió mi camino de manera pausada. Cada paso que daba le acercaba a unos recuerdos, ya casi olvidados, que estaba a punto de revivir.

domingo, 22 de enero de 2017

Mi vida en blanco: Wrap up Diciembre 2016

Mi vida en blanco: Wrap up Diciembre 2016: Hola lectores voraces: Y este es el último wrap up del año 2016. Y ha habido un poco de todo la verdad pero he terminado bastante bien el...

domingo, 8 de enero de 2017

Reseña en el blog "Mi tarde junto a un libro"

Hoy os dejo una bonita reseña que la propietaria del blog "Mi tarde junto a un libro" hace de mi novela, Te encontré en el desván.
Os recomiendo que lo visitéis, hace unas reseñas estupendas y además, recibe un montón de comentarios.
Gracias.
http://mitardejuntoaunlibro.blogspot.com.es/2016/11/resena-te-encontre-en-el-desvan-miguel.html?m=1

sábado, 7 de enero de 2017

PRESENTACIÓN MONESTERIO, 2 DE ENERO DE 2017.

Os traigo información sobre la cuarta presentación de mi novela "Te encontré en el desván", llevada a cabo en la localidad de Monesterio. Se realizó en la amplia y bien acondicionada Casa de la Cultura, ante un buen número de personas. En primer lugar, tomó la palabra el alcalde de la localidad, agradeciendo que hubiéramos elegido su ciudad para la presentación. En segundo lugar, el concejal de cultura, que previamente había leído la novela, ya que el ayuntamiento se había hecho con dos ejemplares, habló ampliamente de lo que para él había sido la novela, del significado y la enseñanza que le había conseguido sacar. Para finalizar, tomé la palabra y expliqué a groso modo, cómo fue la decisión de escribir esta novela, hablé sobre los diarios del abuelo, que me habían servido de guía para poder escribir la novela, y después departí con el público asistente, contestando a sus preguntas, ya que la mayoría ya había leído la novela.
Al finalizar, firmé y dediqué varios ejemplares que el público asistente tuvo a bien de adquirir.
Una vez finalizado el acto en sí, pudimos disfrutar del ágape que el ayuntamiento de Monesterio había dispuesto para la ocasión y tuvimos ocasión de dialogar con varias personas de aquella localidad asistentes a la presentación.
Os dejo algunos momentos del acto.
Gracias.














viernes, 9 de diciembre de 2016

Reseña en el blog "Entre montones de libros"

Nunca hubiera imaginado que una novela mía fuera reseñada en ningún blog, y menos aún en el de Mientras leo, "Entre montones de libros", referencia para miles y miles de lectores, ávidos de encontrar opiniones de nuevos libros a los que devorar, o al contrario, ni siquiera empezar según sea la opinión del reseñador.
Ya he cumplido varios sueños en este tan complicado y a la vez hermoso mundillo de la literatura. El primero fue conseguir ganar un concurso de relato corto, y ya de paso, sirvió para darle un buen homenaje a un amigo que ya se marchó.
El segundo fue conseguir acabar mi primera novela, "Te encontré en el desván", y rendir homenaje a mi abuelo paterno, Miguel, a través de las memorias y los diarios que escribió de su puño y letra y que guardo en mi casa como el tesoro más preciado que uno puede encontrar en su vida.
El tercer sueño cumplido llegó a casa un mediodía del mes de abril de 2016, al abrir aquellas cajas repletas de libros y poder ver aquella portada con la foto del Pilar de Fuente Del Maestre en los años 50, sacar un ejemplar y acariciarlo, abrir sus páginas y poder leer en ellas aquellas líneas que tanto esfuerzo y tanto tiempo me habían costado. Oler el papel antes de volver a meterlo en su caja. Fue una sensación maravillosa, una mezcla de temor, de orgullo, de responsabilidad.
El cuarto sueño era salir reseñado en el blog "Entre montones de libros" de la amiga Silvia (el colega). Son ya varios años los que hace que nos conocemos y muchísimas son las cosas que te tengo que agradecer, aunque en tu modestia siempre digas que no ha sido nada. Llegó el momento. Era una mañana de noviembre, un inolvidable día 24, en el que varias notificaciones llegaron a mi móvil. Eran de Mientras leo. Nervioso, abrí una de aquellas notificaciones. Allí estaba. Era la foto de mi novela en su blog. Tras saborear cada palabra despacio, como con miedo, una sonrisa tonta se dibujó en mis labios y quizás alguna que otra lagrimilla se escapara de mis ojos. Ya estaba hecho. Sueño cumplido. Le pasé el móvil a la jefa, como cariñosamente suelo llamar a mi mujer. Comenzó a leer la reseña y yo no podía apartar mi mirada de su cara, tratando de adivinar sus pensamientos. Me lo devolvió con una sonrisa, ella era sabedora de mi anhelo y por fin, lo veíamos cumplido.

Darle las gracias también a todos los blogs que hasta la fecha han hecho unas reseñas muy bonitas del libro, pero este era mi sueño, la reseña que yo esperaba desde hacía mucho tiempo.

                                                                  GRACIAS.http://entremontonesdelibros.blogspot.com.es/2016/11/te-encontre-en-el-desvan-miguel-angel.html?m=1

Asociación de escritores extremeños.

/http://www.aeex.es/autores/zambrano-miguel-angel/
En esta entrada encontramos a un tal Zambrano incluido en el diccionario de autores de la asociación de escritores extremeños, algo que me llena de orgullo y es para mí motivo de gran satisfacción.

sábado, 26 de noviembre de 2016

MI VIDA ENTRE LIBROS: Reseña Te encontré en el desván de Miguel Ángel Za...

MI VIDA ENTRE LIBROS: Reseña Te encontré en el desván de Miguel Ángel Za...: ¡Hola, libreros! Siento el vaivén en el ritmo de publicación pero los fallos técnicos están haciendo que todo vaya más lento. No hay na...

jueves, 24 de noviembre de 2016

Entre montones de libros: Te encontré en el desván. Miguel Ángel Zambrano

Entre montones de libros: Te encontré en el desván. Miguel Ángel Zambrano:      "-Niña, ¿qué estás haciendo, qué llevas ahí escondido? -me preguntó el abuelo Miguel, al sentirme pasar de manera silenciosa a ...

domingo, 16 de octubre de 2016

Reseña del blog "En un mundo de sueños"

Una buena reseña de mi novela.http://enunmundodesuenosfani.blogspot.com.es/2016/10/resena-te-encontre-en-el-desvan.html

Reseña del blog Rumbo a lo desconocido.

Hay reseñas que dejan boquiabierto, sin palabras, y ésta es una de ellas
.http://papillons-dans-le-ciel-bleu.blogspot.com.es/2016/10/resena-te-encontre-en-el-desvan-miguel.html

domingo, 9 de octubre de 2016

TE ENCONTRÉ EN EL DESVÁN

Hacía bastante tiempo que no escribía nada en mi blog, el blog de Zambrano. Cuando entras en una vorágine como la de auto-editar un libro como "Te encontré en el desván", con todo lo que ello supone, te deja poco tiempo para pocas cosas más. Y más aún si entremedias te encuentras escribiendo el que será, o no, quién sabe, tu segunda novela.
Hoy he decidido hacer una pequeña entrada para dar a conocer una reseña que me dejó bastante impactado. La leí en el blog de "chica sombra" y quiero compartirla con todo el mundo.
Aquí va, espero que os guste.
http://www.chica-sombra.com/2016/09/te-encontre-en-el-desvan.html
http://www.chica-sombra.com/2016/09/te-encontre-en-el-desvan.html

martes, 24 de mayo de 2016

ENSOÑACIONES

M´encontraba arrecohtao sobre la enorme jhiguera que noh acobijhó a mí, a mi señora ehposa, y a nuehtroh cuatro hijhoh. No era ehcapah aquella noche de pegá ni siquiera un ojho. Miraba a mi mujhé de reojho, un rato sí y otro tamién. S´había arrellanao entre loh surcoh que formaba la tierra d´aquel barbecho. Tumbaos sobre su regaso, loh doh hijhoh mah pequeñoh. Pegaba unoh ronquioh que ehpantaban a to bicho viviente que s´atreviera a pasah p´allí. No se ehcuchaba el croar de lah ranah de la rivera sercana, lah chicharrah habían dejhao su ensordesedoh canto pa mejhon ocasión. Loh otroh doh, loh mah mayoreh, utilisaron la pansa del burranquillo pardo a modo de armuada.
                ¡Qué bicho mah güeno, no se cohcaba pa na, pa na!
                M´alevanté del suelo con mucho ehfuerso. Saqué la pitillera del bolsillo de la raída camisola. De su coló blanco no queaba ya ni una mijhina de tela. La abrí y cogí el último sigarrino que me quedaba. Lo ensendí  con mucho cuidao, no era cuestión de desperdisiah loh mihtoh y loh nesesitaba pa jhasé candela. Aunque a desí  verdá, no se meneaba ni una fronsia de viento por aquel parajhe.
                ¡Qué ohcura ehtaba la noche!
                ¡Qué duro ehtaba el troncón!
                ¡Cuánto mieo por mih niñoh!
                Poco a poco, como con mieo, m´aserqué a onde  dormían loh mah mayoreh. El burranco y loh doh niñoh alevantaron la morra al sentí el sonío de loh terroneh de barro ehtripándose bajho mih pieh. Me miraron con loh ojhoh entreserraoh y se volvieron a arrellaná sobre el burro. El animá se queó un rato mah observándome con esoh doh grandeh ojhoh, como loh de loh buhoh. Paresía que pretendía desime que to iba bien.
                Volví sobre mih propiah pisah jhata el lugá onde dejhé roncando a mi mujhé. M´agaché pa asina podé vé a loh chiquinoh mah de serca. Flacoh del to y demacraoh, pero paresían seguí rehpirando. Le di una última calá al sigarrino y lo dejhé caé al suelo. Lo apagué dándole un jhuerte pisotón.
                Ehtaba reventao aquella noche. M´aserqué al troncón de la jhiguera a poquito a poco y me dejhé caé sobre él. Caí reondo.
                Loh primeroh rayoh del sol cayendo sobre mih ojhoh como si jhueran puñaleh, me dispertaron. Parpadeé doh o treh veseh, hahta que pude vé con algo mah de clariá. Un jhuehte ehcalofrío recorrió mi ehpinaso d´arriba abajo. Ahí seguían toh elloh, en pie, dihpuehtoh a acompañame en mi viajhe a ninguna parte. Me miraban como sonriyendo, hahta el burro paresía jhaselo. Mi mujhé me saludaba con la mano.
                ¡Qué guapa que ehtaba a la claridah del día!
                ¡Qué percudioh loh chiquinoh!
                ¡Cuánta jhambre leh había tocao de pasá a loh pobreh mioh!
                ¿Por qué, Señó?
                ¿Por qué me dejhahte a mí pal último?
                ¡Llévame ya con elloh, no me hagah mah de padesé!



lunes, 15 de junio de 2015

ANSIEDAD


                De este modo avanza, con una celeridad vertiginosa, el monótono transcurrir de los días tachados en el almanaque. La rutina diaria se debería prestar a convertirse en la rienda que mitigara su marcha, mas el tiempo camina, impertérrito.

             El gélido viento que corta mi ajado rostro en las mañanas de invierno. La flama abrasadora de la canícula que me ahoga en cada bocanada. Parto, jornada a jornada, para exprimirle a esos terrones de barro que se desmoronan bajo mis pisadas como azucarillos en el café, cada gota de sudor de mi plisada frente. La cosecha florece una campaña tras otra. La observo abrirse camino de manera lenta, casi imperceptible, de la misma forma en que mis hijos, en un suspiro y sin apenas ser consciente de ello, se me han hecho mayores. Mis tierras, al igual que mi hogar, se  convertirán, de manera inexorable, en un despejado barbecho del que brotarán nuevas semillas.


            Un nuevo ciclo se encamina, acarreando consigo una etapa de renacidas esperanzas y plagada de incertidumbres. Con la única certeza de que al regresar un nuevo amanecer, todos continuarán allí, labrando sus propios caminos. Sometido al sempiterno recelo, que en todo momento me acompañará, de cuestionarme si les habré mostrado de manera correcta el modo de hacerlo. Eternamente, con la bandera de la felicidad izada a media asta.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El "LABRAÓ"

         Un fontanéh que va dando una vuelta por el campo bajo un sol de mil demonioh. Le acompañan loh cuatro galgoh que tiene pa déstemodo, ir entrenándoloh pa la época de la casería. Sin vení al caso, de repente se encuentra de bruséh con un poso. Se asoma al brocal con mucho cuidao y ve a un "labraó" del pueblo endentro del poso con el agua que le llegaba a la barba y pidiendo ayuda a voseh.

         ― ¡¡¡ Socorroooo, que m´ajhogoooo!!! ― gritaba mientrah s´agarraba con toa la fuersa de la que era ehcapah con dambah manoh a lah resbaladisah y puntiagudah piedrah que sobresalían de las estrechah paredeh.

         El fontaneh, ante lo que suh asombraoh ojoh podían vé, solo pudo desí estah pocah palabrah: “Ino, la primera vez que veo a un labraó jarto d´agua”.

domingo, 28 de septiembre de 2014

SOL CON UÑAS

Con mucho más esfuerzo del que esperaba, consiguió encaramarse en la pequeña banqueta. Primero levantó un pie y lo apoyó en el asiento. Acto seguido, agarrado con fuerza al canto de la puerta del armario, consiguió elevar el otro y tener los dos pies apoyados en la anea de la banqueta. No tendría más de treinta centímetros de alta, pero debido al paso de los años, todas las articulaciones y en especial las rodillas, no paraban de darle disgustos y más de un quebradero de cabeza. Usaba el pequeño banco cada mañana. Se sentaba en él para calzarse las botas de la marca segarra de manera cómoda. Lo tenía colocado en un rincón del cuarto, pero esta vez, como tantas otras, lo iba a utilizar a modo de escalera.