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viernes, 24 de mayo de 2013

A CONTRACORRIENTE



Todos los días, el Padre Juan Antonio, recibía en su casa de la calle Corredera, a una cincuentena de niños entre los tres y los doce años de edad, a los que intentaba aleccionar en el siempre complicado arte de la enseñanza. Era el párroco del pueblo, y a su vez, ejercía de maestro.
Era un personaje singular. Pese a su juventud, rayaría los treinta años, este hijo de adinerados terratenientes, lucía una incipiente calvicie que intentaba disimular luciendo una gran boina que le tapaba hasta las orejas de soplillo con las que sujetaba unas gafas de pasta negras, con cristales de los llamados de “culo de botella”. Era tan chato, que si no fuera por aquellas enormes orejas, en más de una ocasión, le habrían resbalado por la cara aquellos anteojos, cuyas patillas se encontraban sujetas con esparadrapo blanco. Sus minúsculos ojillos se agrandaban detrás de aquellos voluminosos cristales.

martes, 30 de abril de 2013

EN TU CORAZÓN

Lograré que mi amor no lo olvides, haré que mi nombre quede no solo grabado en tu corazón sino que perdure por siempre en tus recuerdos y si es verdad lo que se dice que el amor con el tiempo muere, haré que el tiempo se detenga por siempre en tu corazón.

domingo, 21 de abril de 2013

Setecientos treinta



Aquella pareja de recién casados fue recibida, al descender del tren, por un fino velo de lluvia sobre sus cabezas. Oscurecía. La ciudad eterna les recibía bajo un cielo lúgubre. Cargados con sus pesados equipajes, se disponían a buscar el hotel en el que pasarían los siguientes siete días. Salieron de aquella imponente estación (todo en aquella ciudad era colosal) por una puerta en la que gran cantidad de indigentes, protegidos por unos enormes soportales, se disponían a pasar la noche tumbados sobre unos cartones a modo de colchón. Los dejaron a un lado, no sin una desconfiada mirada de reojo, agarrando fuertemente sus pertenencias y a paso ligero. Él, con su “sagaz” instinto de orientación, consultó un mapa recién recogido de la oficina de información, y decidió la dirección que iban a tomar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

RECUERDOS


Última noche en que "Encarna la del Manila", mi madre, friega los pasillos de esta centenaria casa. Por ella han pasado varias generaciones de esta familia. Recuerdo a la abuela Carmen sentada en su sillón de anea. ¡Cómo nos gritaba a mis hermanos y a mí! Aquella zapatilla lanzada por mi madre, dirigida a nosotros y aterrizó en la cabeza de la abuela. —  ¡Que me has pegado, gran puta! —  Le gritaba a mi madre, mientras nosotros nos meábamos de risa.

domingo, 18 de noviembre de 2012

MIENTRAS DUERMES

             Duermes. Sentado a tu lado escucho tu respiración. Tu pequeña congestión te hace respirar con la boca abierta. Sigues con las gafas puestas, pero no te molestan en tu profundo sueño. Un mechón de pelo cae sobre tu cara. Inconscientemente lo retiras con un agil movimiento de tu mano izquierda.   Relajada en el sillón. Los cinco días de descanso que vienen tienen mucha culpa de ello, te los mereces. Me gusta verte dormir, pero me gusta más verte despertar, cada mañana, a mi lado.

        Mamen Matamoros, pienso en tí cada minuto de mi vida. Te amo.

sábado, 6 de octubre de 2012

ES TIEMPO DE MANZANAS


Siete y media de la mañana. Hace cinco minutos que sonó el despertador de su marido. Se despierta sobresaltada y se levanta de la cama de un brinco. Mira el reloj, “es tardísimo”, piensa. Busca en el suelo la ropa interior y el pantalón del pijama de franela, al que su marido llama “el traje de astronauta”, no hay nada de carne al aire. Se pone la bata y las zapatillas de andar por casa. Pasa por delante de la cómoda y se ve reflejada en el espejo. Como cada mañana, no le gusta lo que ve. “Que mala cara tengo”.

martes, 18 de septiembre de 2012

EL SECRETO (6)


La hora de su cita se aproximaba y su inquietud aumentaba por momentos. Se había puesto una camisa de seda blanca y una corbata gris, unos pantalones vaqueros negros y una americana a juego. Algo en su interior le decía que un peligro se cernía sobre él, pero rápidamente se quitaba esa absurda idea de la cabeza. ¿Quién podía ser DR? ¿Algún bromista? No conocía a nadie con esas iniciales. ¿Qué le podía hacer Ana? Era una chica adorable y parecía bastante sincera cuando había hablado con ella. Le había ayudado mucho en sus investigaciones sobre el código que andaba buscando. <<El código>> —  Pensó.