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jueves, 31 de julio de 2014

LOS DOS SOLOS.

         Era temprano pero tampoco demasiado. Madrugar para ir de vacaciones es una manía que nunca he llegado a entender muy bien. Iba concentrado en el volante y en la carretera cuando de repente escuché una respiración profunda (también podría haberle llamado un ronquido pero es mi pequeña…) Miro de reojo y ahí está: viste una camiseta blanca con una inscripción en  inglés en letras muy pequeñas que aún no he intentado traducir, de las que ella llama “del hombro caído”; un pantalón corto vaquero, nuevo pero ya roto (esta nueva moda de comprar pantalones rajados tampoco la entiendo. Será que nos vamos haciendo mayores) unas zapatillas “vans” negras con los cordones blancos que ya se ha quitado dejando sus pies descalzos.
También luce unas gafas de sol con los cristales oscuros y la montura de color rosa chicle. Tiene la boca abierta. Va sentada en el asiento delantero. Lo ha tumbado un poco hacia atrás. Su primer viaje en ese asiento. Se siente mayor. A mí me hace sentir muy orgulloso. Dejo escapar una ligera sonrisa y me concentro de nuevo en seguir esa línea blanca pintada en el asfalto que nos conduce a pasar, los dos solos por primera vez, unos días en la playa.
         Te has hecho muy rápido una mujercita, tan rápido como han pasado estos días juntos, pero para mí siempre serás mi pequeña.

                                         Te quiero.

4 comentarios:

M. Irene dijo...

Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh que bonitoooooooooooooo, esa cuqui ahí... Precioso

Laura Arena dijo...

Muy linda la forma que tienes de demostrar el cariño a esa bella niña !!!! Felicitaciones amigo !!

Anónimo dijo...

Muy bonito , primo

Mar Fernández Rozada dijo...

Me encantaaaaa !!
Creo que debes ser muy buen padre !!
Si es así, siempre serás el hombre de su vida !!
Un abrazo.